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02 Septiembre 2011

Consejos para gestionar el síndrome postvacacional

Para la mayoría de las personas, volver al trabajo después del verano supone un esfuerzo tremendo y mucho estrés. Sin embargo, existen estrategias efectivas que nos hacen esta vuelta más leve y fluida.

¿Cuáles son estas estrategias?

1.- Empezar el día con una actitud positiva y optimista.

Si empezamos el día con negativismo es normal que nos cueste ponernos en marcha. En cada momento, podemos elegir nuestra actitud cambiando el enfoque de nuestra mente.

¿Cómo?

• Al despertarnos, damos las gracias por un nuevo día.

• Expresamos gratitud por las personas que queremos, las cosas que van bien, que nos gustan, que disfrutamos y por las maravillosas vacaciones que hemos pasado.

• Escribimos cuál es la intención del día; qué queremos sentir? Hacer? experimentar?, etc

• Huimos de las quejas y críticas, es decir de las personas tóxicas. Quejarse es un virus que se propaga rápidamente.

• Con la autogestión emocional; liderando las propias emociones para mantener un equilibrio. Si nuestra actitud depende de las emociones inestables somos prisioneros del negativismo.

• Nutriendo el alma con lecturas constructivas y dejando de leer y ver las malas noticias de los medios.

• Siendo más neutrales sin juzgar la vuelta al trabajo de una forma negativa. Toda situación tiene aspectos buenos y malos.

2.- Volver progresivamente al ritmo normal

Si de un extremo nos vamos al otro, el cuerpo sufre. Es importante volver al ritmo de trabajo usual poco a poco y gestionar bien el tiempo creando un plan.

Cuanto mejor nos sintamos física, emocional, mental y espiritualmente, más fácil será la vuelta al trabajo. Podemos adquirir hábitos diarios para potenciar nuestro nivel de energía y motivación, como por ejemplo:

- Alimentación sana.

- Deporte.

- Meditación, ejercicios de relajación y frenar la actividad mental.

- Descansar las horas necesarias.

- Contacto con la naturaleza, el mar, etc.

3.- Ser proactivos y establecer objetivos

Esto significa asumir la responsabilidad de nuestras circunstancias. Dicho en otras palabras, se trata de abandonar el “Rol de Víctima” y empezar a generar nuevas oportunidades en nuestra vida.

¿Cómo?

- Establecemos objetivos realistas y desafiantes por escrito.

- Abandonamos hábitos destructivos como la pereza, el pesimismo, la inconstancia, la impaciencia, el desequilibrio emocional, la autocrítica, etc.

- Mejoramos nuestro diálogo interior y el autoconcepto.

- Prestamos atención a las palabras que pronunciamos.

4.- Reconocer nuestros éxitos diarios

Aquello en que nos enfocamos, se expande. Si cada día, reconocemos nuestros éxitos, por más pequeños que sean, por ejemplo: he ido al gimnasio, no me he estresado, etc, estamos atrayendo más éxitos en nuestra vida.

Adjunto dos plantillas diarias (una para empezar el día y otra al finalizarlo) muy útiles para crear este hábito.

Contacto con Monica Fuste